PERSONAS MAYORES, patrimonio de primera (Libro de TOMAS YERRO, publicado por Pricipe de Viana)

PERSONAS MAYORES, patrimonio de primera (Libro de TOMAS YERRO, publicado por Pricipe de Viana)

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Una revelación absoluta

La atención, simpatía y admiración que profesaba Tomás Yerro por las personas mayores es algo que viene desde su infancia. Fue el germen para que se registrase hace 11 años como socio voluntario de la Sociedad Navarra de Geriatría y Gerontología. “Ha sido un privilegio impagable y una revelación absoluta poder gozar de la compañía, apoyo y magisterio de grandes profesionales de la sanidad y el voluntariado en residencias de ancianos”, reconoce el escritor.


La primera reflexión que abarca en este segundo libro, Personas mayores, patrimonio de primera, es que este sector poblacional no es uniforme, sino muy variado y con diferencias económicas, sociales y psicológicas. “Estamos ante un sector muy variado pero, en general, discriminado, marginado y a veces hasta excluido”, sentencia Yerro. Hay una serie de factores que hacen que esto pueda llegar a ser así, “en un mundo en el que prima la belleza, el utilitarismo y el pragmatismo, los saberes ‘inútiles’, entre comillas, del anciano, su experiencia humana y profesional se minusvaloran”, anota Yerro, por lo que supone un derroche de transmisión de conocimiento de carácter intergeneracional que podría ser un enriquecimiento colectivo.


El libro habla sobre aspectos negativos como la soledad, la dependencia, la conciencia de estorbo del anciano, la gerontofobia -personas que odian la presencia o el contacto con personas mayores-, el edadismo -trato discriminatorio que la sociedad da al anciano por el hecho de tener edad avanzada- o la gerascofobia -enfermedad diagnosticada por la OMS que consiste en el miedo terrible de algunas personas a envejecer-.


Pero no solo este segundo libro pone de manifiesto aspectos negativos, también habla de un futuro positivo en lo que se refiere a las personas mayores. Tomás Yerro enumera una serie de conceptos que hacen que este sector generacional pueda sentirse estimado. Uno de ellos es la abuelidad. Una persona puede decidir tener hijos o no, pero no puede entrar en la decisión de tener nietos. “A través de la abuelidad se realiza la transmisión de conocimientos y valores intergeneracionales. Recuerdo otra vez a mis abuelos, especialmente a mi abuela Javiera a la que dedico el libro”, dice Yerro.


Otra es la curiosidad intelectual y el afán de socialización que tienen las personas mayores al apuntarse a estudiar en universidades para mayores. Y por último hace un llamamiento a la escucha activa por parte de la gente joven a las personas mayores, que “constituiría uno de los mayores enriquecimientos de nuestra sociedad”.


La pandemia para Tomás Yerro puso en relieve ante la opinión pública que “el sector que más está creciendo demográficamente -personas mayores- estaba siendo tratado de una forma impiadosa. Solo los trabajadores, familiares y los propios afectados residentes en geriátricos saben lo que tuvieron que sufrir esos meses o en qué circunstancias algunos perdieron la vida”, comenta. Pero también reconoce que en los últimos meses se está dando un tratamiento prioritario en cuanto a temas sanitarios a los ancianos que residen en geriátricos.


Cuatro achuchones


“Con mi condición de enfermo grave todos estos descubrimientos que ahora están haciendo las personas -sobre el sistema sanitario- ya los tuve cuando hace casi cuatro años se me dio un diagnóstico de la gravedad de mi dolencia. Llegó la pandemia y yo ya estaba vacunado en cierta forma para afrontar una situación que para la mayoría era nueva, pero yo era consciente de que vivía gracias a los médicos y el personal sanitario en general, familia y amigos”, confiesa Tomás Yerro. Se dio cuenta de la fragilidad que tiene el ser humano cuando, un día antes del diagnóstico había estado dando clase con normalidad. Con esa situación sanitaria, lo que más echa de menos es “darle unos achuchones” a sus cuatro nietos, que no acuden ya con tanta frecuencia a verle a él y a su mujer por las obligatorias restricciones sanitarias. Para él son, sin duda, “un medicamento de primer orden”, termina.

DNI

Tomás Yerro Villanueva nació en 1950 en Lerín donde vivió durante su niñez y parte de su adolescencia. Es licenciado en Filología Románica por la Universidad de Navarra, catedrático de Bachillerato de Lengua y Literatura y profesor de la Universidad de Navarra, de la Universidad Pública de Navarra, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia y de la Universidad para Mayores Francisco Induráin.


Ganó el Premio Príncipe de Viana de la Cultura en 2019. Fue director del Servicio de Acción Cultural del Gobierno de Navarra (1991-1995) y director general de Cultura (1995-1999). Articulista en Diario de Navarra y ha publicado en revistas científicas como Cuadernos de pedagogía. Dirigió la revista de poesía Río Arga y fue el primer fundador y primer director de la revista Ítaca. Desde hace 11 años es voluntario en la Sociedad Navarra de Geriatría y Gerontología. Está casado con María José Vela Ponz, tiene dos hijas, Irene, doctora en Arquitectura y Ana, periodista, y cuatro nietos.

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